San Pablo

San Pablo
El Greco - St. Paul.jpg
Por El Greco
Nombre Saulo de Tarso
Nacimiento c. 9
Tarso (actual Turquía)
Fallecimiento c. 67
Roma
Venerado en Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Protestantismo
Principal Santuario Basílica de San Pablo Extramuros, Roma
Festividad 29 de junio (martirio junto a Pedro)
25 de enero (conversión de Pablo)
10 de febrero (naufragio en la Isla de Malta)
18 de noviembre (dedicación de la Basílica de San Pablo Extramuros).
Atributos Espada, carta o un libro
Patronazgo Roma, Grecia, Malta, Écija teólogos y prensa católica

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo y San Pablo de Tarso (nacimiento entre los años 5 y 10 d. C., Tarso (actual Turquía) – † año 67 en Roma), aunque no perteneció al círculo de apóstoles de Jesucristo.

Introducción

Pablo no debió cambiar su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un praenomen relacionado con una característica familiar (Saulo, su nombre judío), y un cognomen que se asocia a una característica física (Paulus, que es su nombre romano).1

El conocimiento de la cultura helénica —hablaba fluidamente tanto el griego como el arameo— le permitió predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que su mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, una de las personas más importantes para el cristianismo; como también fueron Pedro y Juan.

Pablo es reconocido por los cristianos como un ejemplo a seguir. Hizo mucho para introducir el cristianismo entre los gentiles y es considerado como una de las fuentes significativas de la doctrina de la primitiva iglesia cristiana.

Biografía

Nació entre el año 5 y el año 10 en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la actual Turquía). La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana por nacimiento (Hechos 22:22-29). Por lo que Pablo era ciudadano romano pese a ser hijo de judíos.

Hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín, en su adolescencia es enviado a Jerusalén, donde estudió con el famoso rabino Gamaliel (Hechos 22:3). Tuvo una educación mucho mayor que los humildes pescadores que fueron los primeros apóstoles de Cristo.

Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de los cristianos bajo la influencia de los fariseos. De hecho él fue de los que participó y asintió en la ejecución de San Esteban (Hechos 7:58,(:3), el primer mártir (denominado protomártir) de la iglesia de aquel entonces, quien fue víctima de lapidación no como consecuencia de la barbarie de la multitud, sino como cumplimiento de una ejecución judicial, pues Saulo contaba con la venia de Roma.

La conversión

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, después de la cual pide ser bautizado.

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.”

En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús “Posteriormente, después de todos, se me apareció también a mí, como un abortivo” (1Corintios 15:8-9).

Comenzó su actividad de evangelización cristiana en Damasco y Arabia (Gálatas 1:17). Es perseguido por el etnarca de Aretas IV (2Corintios 11:32) y huye a Jerusalén, donde es visto por Bernabé, quien lo lleva con Pedro y con Santiago en el año 36 (Ver Gálatas 1:18-19 y el contexto en Hechos 9:26-28). Huye de Jerusalén, escapando de los judíos de habla griega. Se lo llevan a Cesárea y es enviado a refugiarse en Tarso.Hechos 9:29-30

Decapitación de San Pablo. Pintura de Enrique Simonet de 1887.

Bernabé acude a Tarso y se va con Pablo a Antioquía, donde pasaron un año evangelizando. Antioquía se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús.

En las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo.

En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a “perseguir sobremanera” y “asolar” con “celo” las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gálatas 1:13; Filipenses 3:6), tuvo un testimonio que lo marcó para el resto de sus días, literalmente se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma. Pablo fue fiel hasta la muerte al testimonio que lo convirtió en uno de los apóstoles más efectivos de Jesucristo.

Viajes misionales

A partir del año 46 comienzan los tres grandes viajes misioneros de Pablo:

Aparición de Jesús a Saulo.

En Pafos, se convierte al cristianismo el procónsul romano Sergio Pablo, en su séquito se hallaba el mago Elimas o Barjesús. Pablo y Bernabé, según las escrituras, predican la palabra y el procónsul con su familia quiere convertirse, pero el mago lo quiere impedir. Pablo llama al mago embustero, embaucador, empedernido, hijo del diablo y enemigo de todo lo bueno, y deja a Elimas ciego. En ese momento el procónsul cree. Después de esto toman un barco con el que abandonan la isla de Chipre.

Es aquí donde Saulo comienza a ser llamado por su nombre romano Pablo que significa “el más pequeño”. Navegan hacia Perge, en la región de Panfilia. Juan Marcos regresa a Jerusalén. Pablo y Bernabé continúan por el sur de Galacia. Encuentran mala acogida por parte de los judíos, y deciden dirigirse a los paganos, por los sitios nombrados formaban comunidades y dejaban encargados para cuidarlas. A partir de estas fechas, a los discípulos, también se les empezó a llamar cristianos. Los nuevos cristianos llamados “no judíos” enviaban dinero a Jerusalén por medio de Pablo y del apóstol Bernabé.

Los cristianos procedentes del judaísmo plantean la idea de que estos nuevos cristianos deberían aceptar también las leyes judías, como la circuncisión. Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén a su regreso en el año 49, ante los apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio, el Concilio de Jerusalén, del año 50. Triunfó la postura de Pablo, sobre no imponer rituales judíos a los conversos gentiles.

  • En primavera del año 54 inicia su tercer viaje misionero, estableciendo su centro de operaciones en Éfeso, capital de Asia Menor. Permanece allí unos tres años. Le llegan noticias de los conflictos surgidos en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios en el año 54 y la segunda carta a los corintios a finales del 57. Atendiendo a los conflictos con los judeo-cristianos, escribe las cartas a los filipenses (año 57) y a los gálatas. Va a Corinto a finales del 57, donde pasa el invierno. Escribe la carta a los romanos, en la primavera del 58. Vuelve entonces a Jerusalén para entregar la colecta de las comunidades cristianas procedentes del paganismo, destinada a los pobres de las comunidades de Jerusalén.

Estatua de Pablo de Tarso en la Basílica de San Pedro.

Judíos procedentes de Antioquia lo acusan de violar la Ley e intentan matarlo en una revuelta. El tribuno romano, Claudio Lisias impide que lo maten y lo encarcela. Es enviado a la provincia de Judea, donde el procurador Félix lo retiene durante dos años (del 58 al 60) a la espera de conseguir un rescate por su libertad. Porcio Festo sucede a Marco Antonio Félix como procurador de Judea. Pablo apela a su derecho, como ciudadano romano, a ser juzgado en Roma. Tras un accidentado viaje, llega a Roma en la primavera del año 61. Es liberado en el 63. Su carta a Filemón se supone escrita en este periodo de cautividad, entre el 58 y el 63.

Había expresado sus deseos de llegar, lo cual posiblemente se cumplió en el año 63. Al parecer, después visitó las comunidades de Oriente. Volvió a ser apresado en Roma durante las persecuciones de Nerón. Fue sentenciado a muerte y decapitado hacia el año 67. Por tener la ciudadanía romana, gozó del privilegio de la decapitación, ya que el suplicio de la cruz estaba destinado para quien no era romano. Según la tradición, la cabeza rodó por el suelo y lo golpeó tres veces, y de allí donde chocó, surgió una vía de agua.

Fue enterrado en la vía Ostiense de Roma. El 11 de diciembre de 2006 el Vaticano anunció el descubrimiento del sarcófago de San Pablo tras cuatro años de excavaciones arqueológicas bajo el altar mayor de la basílica que lleva su nombre.

Escritos

Se atribuyen a Pablo trece cartas o epístolas, llamadas comúnmente “las Epístolas paulinas“, a saber:

San Pablo escribiendo sus epístolas, obra de Valentin de Boulogne o Nicolas Tournier, del siglo XVII.

  • A los Romanos.
  • Primera a los Corintios.
  • Segunda a los Corintios.
  • A los Gálatas.
  • A los Efesios.
  • A los Filipenses.
  • A los Colosenses.
  • Primera a los Tesalonicenses.
  • Segunda a los Tesalonicenses.
  • Primera a Timoteo.
  • Segunda a Timoteo.
  • A Tito.
  • A Filemón.

De estas 13 epístolas, existe consenso en que las 7 señaladas en negrita son auténticamente paulinas. Respecto a la Epístola a los Hebreos, los eruditos críticos (no cristianos) y la Iglesia Católica están de acuerdo en que no es de autoría paulina, lo que no es obstáculo para que tanto la Iglesia Católica como las Protestantes la consideren un texto válido y la incluyan en el canon bíblico.

Del resto, no existe acuerdo sobre si son de autoría paulina o han sido escritas por colaboradores o discípulos de Pablo. Según Antonio Piñero, en su libro “Guía para entender el Nuevo Testamento”, una mayoría (que no unanimidad) de estudiosos cree que no son paulinas las epístolas a Timoteo y a Tito (las llamadas epístolas pastorales), mientras que sobre las epístolas a los Colosenses, Efesios y Segunda a los Tesalonicenses las opiniones están más divididas.

Relación con el judaísmo

Pablo era judío, de la escuela de Gamaliel, de denominación fariseo, mencionando esto último como algo de lo que se sentía orgulloso (Fil 3:5). El punto principal de su mensaje era que los gentiles no tienen necesidad de circuncidarse al igual que los judíos (1Cor 3:2), de hecho una buena parte de sus enseñanzas es un énfasis a los gentiles para que comprendan que su salvación no depende de copiar los rituales judíos; sino que tanto judíos como gentiles, en última estancia, son salvos por gracia Divina [claro que la gracia Divina se aplica por medio de la Fe (fidelidad)].

Fue el pionero en comprender que el mensaje de salvación de Jesús que comenzaba en Israel, se expandía a toda criatura independientemente de su origen. Para Saulo (en hebreo: Shaúl) los seguidores gentiles de Jesús (Yeshúa en hebreo) no deben seguir los mandamientos de la Torá (ley) que son exclusivos al pueblo de Israel. Y así queda establecido en el Concilio de Jerusalén (Gal 2:7-9), que los gentiles sólo deben guardar los preceptos de los gentiles (comúnmente conocidos en el judaísmo como: preceptos noájidas; Hch 21:25; Talmud, Sanedrín 56a y b).

Muchas de sus enseñanzas, al ser dirigidas a un pueblo gentil eran mal entendidas y mal interpretadas (2P 3:15-16). Algunos judíos por un lado interpretaron que Pablo enseñaba a abandonar la Torá de Moisés (Hch 21:28; Hch 21:21), lo cual no era cierto, y él mismo lo tuvo que desmentir (Hch 25:8; Hch 21:24,26). Por otro lado, había gentiles que interpretaban que la salvación por gracia les permitía pecar, y también lo tuvo que desmentir (Rom 6:15).

Representaciones artísticas

Pablo, como otros apóstoles relevantes, tuvo un amplísimo tratamiento en el Arte. En especial, su episodio de conversión fue tratado en memorables pinturas por maestros italianos como Parmigianino (Kunsthistorisches Museum de Viena), Miguel Ángel (mural en la Capilla Paolina del Vaticano) y Caravaggio (Basílica de Santa María del Popolo, Roma).

Oración a San Pablo

Glorioso apóstol San Pablo, vaso escogido del Señor para llevar su santo nombre por toda la tierra; por tu celo apostólico y por tu abrasada caridad con que sentías los trabajos de tus prójimos como si fueran tuyos propios; por la inalterable paciencia con que sufriste persecuciones, cárceles, azotes, cadenas, tentaciones, naufragios y hasta la misma muerte; por aquel celo que te estimulaba a trabajar día y noche en beneficio de las almas y, sobre todo, por aquella prontitud con que a la primera voz de Cristo en el camino de Damasco te rendiste enteramente a la gracia, te ruego, por todos los apóstoles de hoy, y que me consigas del Señor que imite tus ejemplos oyendo prontamente la voz de sus inspiraciones y peleando contra mis pasiones sin apego ninguno a las cosas temporales y con aprecio de las eternas, para gloria de Dios Padre, que con el Hijo y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

Responsorio de San Pablo

De ponderosos males oprimidos,
A ti acudimos con humilde ruego,
Para que del tesoro de tus gracias
Te dignes dispensar dones del cielo.
¡Víctima grata al Hacedor augusto!
¡Oh doctor y delicia de los pueblos!
Por defensor, o Pablo, te invocamos,
Por tutelar y guía te queremos.

Ya que por sacra llama transformado
Tan vivo ardiste en el divino fuego,
Bajo tu manto protector acoge
A cuantos antes perseguiste fiero.
Víctima grata, etc.

Ni tormentos, ni azotes, ni cadenas,
Ni de enemigos el embate ciego,
Ni cruda muerte te infundiera espanto,
Para acogerte de Jesús al seno.
Víctima grata, etc.

No, aquel amor que te inflamó algún día
Olvides, por prestarte a nuestro ruego,
Y la esperanza santa de la gracia
Infunda amor al abatido pecho.
Víctima grata, etc.

A tu soplo disipaste cual niebla
Las execrables tramas del infierno,
Y nuestra voz de gratitud resuene
Por las bóvedas santas de tu templo.
Víctima grata, etc.

Intercediendo tú, florezca hermosa
La caridad que ignora daño ajeno,
Que no la turben hórridas discordias,
Ni del error la empañe torpe aliento.
Víctima grata, etc.

Que la paz los espíritus ligando,
Junte en un corazón el orbe entero,
Y el néctar celestial de tu doctrina
Se derrame por todo el universo.
Víctima grata, etc.

Nuestro querer sujeta a lo que manda
Con su poder el Árbitro supremo,
Para que noche del error opaca
No nos envuelva en ominoso velo.
Víctima grata, etc.

Terminar con un Gloria.

San Pablo Apóstol

Pablo, fervoroso Apóstol,
un favor te pedimos al recordar
tu fiesta de cada año:
suplícale a Dios que te imitemos
en tu inmenso amor a Jesucristo
y en tu deseo impresionante de salvar almas.

Que cada uno de nosotros pueda repetir
aquella tu frase famosa:
“Me desgasto y me desgastaré
por el bien de las almas y
por el Reino de Cristo Jesús”

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Me gusta el rock, el cine y las chicas
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